El Ilustre Colegio Oficial de Geólogos analiza las claves técnicas del doble terremoto de Venezuela y recuerda la importancia de la ingeniería sísmica

  • El fenómeno, clasificado como un «terremoto doblete» de magnitudes 7,2 y 7,5, responde a la intensa actividad en el límite entre las placas del Caribe y Sudamericana.
  • Los geólogos advierten de que las réplicas continúan siendo un factor de riesgo crítico para las estructuras que ya han resultado dañadas.


Madrid, 25 de junio de 2026. Ante el grave evento sísmico registrado en la región norte-central de Venezuela, el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) expresa su profunda solidaridad con la población afectada y ofrece un análisis técnico sobre las causas geológicas del fenómeno y las medidas estructurales clave para la gestión del riesgo.

Un fenómeno de alta liberación energética: El «terremoto doblete»

Desde una perspectiva estrictamente geológica, el evento se ha caracterizado por ser un doble sismo o «terremoto doblete». Un primer evento de magnitud 7,2 actuó como precursor, liberando apenas 39 segundos después el sismo principal de magnitud 7,5.

Ambos movimientos se han localizado a profundidades muy superficiales (entre 10 y 21 kilómetros), con epicentro en el entorno del estado de Yaracuy. Esta combinación de alta magnitud y escasa profundidad explica la fuerte intensidad con la que el temblor ha sacudido la superficie, afectando severamente a regiones de alta densidad poblacional como Yaracuy, La Guaira, Carabobo y la Gran Caracas.

El origen de este fenómeno se encuentra en la compleja franja de deformación tectónica que marca el límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana. Los geólogos recuerdan que esta zona está atravesada por sistemas de fallas de gran actividad, como los ejes de Boconó, San Sebastián y El Pilar. La rotura de un segmento de la falla redistribuyó los esfuerzos tectónicos de manera casi instantánea, desencadenando la segunda y más potente ruptura.

El peligro latente de las réplicas

El ICOG subraya que la secuencia de réplicas es un proceso geológico normal y necesario para la estabilización de la corteza terrestre. No obstante, los expertos advierten de que estas réplicas, aun siendo de menor magnitud que los sismos principales, representan el peligro más inmediato sobre el terreno. Aquellas edificaciones e infraestructuras que hayan sufrido daños estructurales previos o agrietamientos pueden colapsar ante la vibración continua de los nuevos asentamientos de la falla.

Prevención, normativa e ingeniería geológica

El Colegio Oficial de Geólogos enfatiza que, dado que los terremotos no se pueden predecir, la única herramienta eficaz para salvar vidas es la prevención. Venezuela cuenta históricamente con una sólida base de investigación y normativas de construcción sismorresistente promovidas por instituciones de referencia como la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS).

Sin embargo, el ICOG señala que el riesgo real en cualquier región sísmica no solo depende de la norma escrita, sino de tres factores críticos sobre el terreno:

  1. El cumplimiento riguroso de los códigos constructivos de ingeniería sísmica.
  2. La vulnerabilidad de los núcleos urbanos con edificaciones antiguas o sin mantenimiento adecuado.
  3. El peligro asociado a la autoconstrucción e informalidad urbana en zonas inestables, como laderas o terrenos propensos a la licuación.
El ICOG hace un llamamiento a las autoridades de las regiones afectadas para que prioricen la evaluación técnica de la estabilidad de edificios e infraestructuras estratégicas antes de permitir el reingreso de la población, minimizando así los riesgos secundarios derivados de la inestabilidad del terreno.